Cuando rezamos por los difuntos esperamos con ello ayudarles a encontrar la paz eterna en el Cielo, si es que todavía no se encuentran junto al Señor.
El Señor cuando se le apareció a Santa Gertrudis la Grande, le comunicó que cada vez que se rezará la oración por la almas del purgatorio, 1000 almas se librarian.
Yo creo fielmente en ello.
jueves 9 de febrero de 2012
viernes 3 de febrero de 2012
martes 24 de enero de 2012
EL FUNDAMENTO DE LA VIDA CRISTIANA
Durante mi larga tribulación de nueve años de aislamiento en una celda sin ventanas, a veces bajo la luz eléctrica durante muchos días, a veces en la oscuridad, me parecía que me ahogaba por el calor y la humedad, al límite de la locura. Era todavía un obispo joven, con ocho años de experiencia pastoral. No podía dormir; me atormentaba el pensamiento de tener que abandonar la diócesis, de que se derrumbasen tantas obras que había puesto en marcha por Dios. Experimentaba como una rebelión en todo mi ser.
Una noche, desde lo profundo del corazón, una voz me dijo:"¿Por qué te atormentas así? Tienes que distinguir entre Dios y las obras de Dios. Todo lo que has hecho y deseas seguir haciendo: visitas pastorales, formación de seminaristas, religiosos, religiosas, laicos, jóvenes, construcción de escuelas, de foyers para estudiantes, misiones para la evangelización de los no-cristianos...: todo eso es una obra excelente, son obras de Dios, ¡pero no son Dios! Si Dios quiere que abandones todo eso, hazlo enseguida, y ¡ten confianza en Él! Dios hará las cosas infinitamente mejor que tú. Él confiará sus obras a otros que son mucho más capaces que tú. ¡Tú has elegido sólo a Dios, no sus obras!".
Esta luz me dio una paz nueva, que cambió totalmente mi modo de pensar y me ayudó a superar momentos fisicamente casi imposibles. Desde ese momento, una fuerza nueva llenó mi corazón y me acompañó durante trece años. Sentía mi debilidad humana, renovaba esta elección ante las situaciones difíciles, y la paz no me faltó nunca.
Elegir a Dios, y no las obras de Dios. Éste es el fundamento de la vida cristiana, en todo tiempo. Y es, a la vez, la respuesta más auténtica al mundo de hoy. Es el camino para que se realicen los designios del Padre sobre nosotros, sobre la Iglesia, sobre la humanidad de nuestro tiempo.
TESTIGOS DE ESPERANZA. Card. F. X. Nguyen van Thuan (Arzobispo Vietnamita. Pasó 13 años en la cárcel, 9 de los cuales en régimen de aislamiento)
Una noche, desde lo profundo del corazón, una voz me dijo:"¿Por qué te atormentas así? Tienes que distinguir entre Dios y las obras de Dios. Todo lo que has hecho y deseas seguir haciendo: visitas pastorales, formación de seminaristas, religiosos, religiosas, laicos, jóvenes, construcción de escuelas, de foyers para estudiantes, misiones para la evangelización de los no-cristianos...: todo eso es una obra excelente, son obras de Dios, ¡pero no son Dios! Si Dios quiere que abandones todo eso, hazlo enseguida, y ¡ten confianza en Él! Dios hará las cosas infinitamente mejor que tú. Él confiará sus obras a otros que son mucho más capaces que tú. ¡Tú has elegido sólo a Dios, no sus obras!".
Esta luz me dio una paz nueva, que cambió totalmente mi modo de pensar y me ayudó a superar momentos fisicamente casi imposibles. Desde ese momento, una fuerza nueva llenó mi corazón y me acompañó durante trece años. Sentía mi debilidad humana, renovaba esta elección ante las situaciones difíciles, y la paz no me faltó nunca.
Elegir a Dios, y no las obras de Dios. Éste es el fundamento de la vida cristiana, en todo tiempo. Y es, a la vez, la respuesta más auténtica al mundo de hoy. Es el camino para que se realicen los designios del Padre sobre nosotros, sobre la Iglesia, sobre la humanidad de nuestro tiempo.
TESTIGOS DE ESPERANZA. Card. F. X. Nguyen van Thuan (Arzobispo Vietnamita. Pasó 13 años en la cárcel, 9 de los cuales en régimen de aislamiento)
sábado 21 de enero de 2012
viernes 6 de enero de 2012
LA BENDICIÓN DE UN ANCIANO
Bendito seas si entiendes
Que mis manos tiemblan
Y que mis pies se han vuelto lentos.
Bendito
seas si recuerdas
Que
mis oídos ya no oyen muy bien
Y
que ya no lo oigo todo.
Bendito seas si sabes que
Mis ojos ya no ven bien,
Si no te enfadas
Porque dejé caer la taza más bonita
O porque cuento lo mismo por enésima vez.
Bendito
seas si me tratas con ternura,
Si
comprendes mis lágrimas silenciosas
Y
si me dejas sentir que me quieres.
Bendito seas si te quedas un rato más conmigo
Cuando oscurece por todas partes
Y cuando tomas mi mano un momento,
Cuando debo entrar solo en la noche,
La noche de la muerte
Bendito
seas, yo encenderé las estrellas
Cuando
esté en el cielo.
LOS REYES MAGOS DE ORIENTE EN NUESTRA CASA.
sábado 31 de diciembre de 2011
ORACIÓN DE FIN DE AÑO.
*Te contamos que en este año algunas veces nuestro egoísmo nos ha alejado de ti olvidándonos de que tú nos buscabas. Por eso te cantamos: Perdón, Señor, perdón.
*Te contamos que en este año, algunas veces, con nuestra soberbia, con solo mirarnos a nosotros mismos, con nuestras manías y nuestras preocupaciones, nos hemos olvidado de nuestros hermanos, que es olvidarnos de ti, y no nos hemos dejado que nos encuentres. Por eso te cantamos: Perdón, Señor, perdón.
*Por las veces que este año no te hemos dado la alegría de dejarnos cargar sobres tus hombros, te cantamos: Perdón, Señor, perdón.
*Por los pecados de todos los hombres y mujeres que han hecho sufrir tanto a tantas personas: crímenes del terrorismo y las guerras, injusticias económicas con hambres y paro, fanatismos religiosos, faltas de solidaridad entre las personas y los pueblos. ¡Cuántas veces no has podido decir: "alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido! Por eso te cantamos: Perdón, Señor, perdón.
*Por las veces que tu Iglesia se ha descarriado y no ha sido capaz de anunciar la buena noticia del perdón y la misericordia que Tú eres. Te cantamos: Perdón, Señor perdón.
*Te contamos que en este año, algunas veces, con nuestra soberbia, con solo mirarnos a nosotros mismos, con nuestras manías y nuestras preocupaciones, nos hemos olvidado de nuestros hermanos, que es olvidarnos de ti, y no nos hemos dejado que nos encuentres. Por eso te cantamos: Perdón, Señor, perdón.
*Por las veces que este año no te hemos dado la alegría de dejarnos cargar sobres tus hombros, te cantamos: Perdón, Señor, perdón.
*Por los pecados de todos los hombres y mujeres que han hecho sufrir tanto a tantas personas: crímenes del terrorismo y las guerras, injusticias económicas con hambres y paro, fanatismos religiosos, faltas de solidaridad entre las personas y los pueblos. ¡Cuántas veces no has podido decir: "alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido! Por eso te cantamos: Perdón, Señor, perdón.
*Por las veces que tu Iglesia se ha descarriado y no ha sido capaz de anunciar la buena noticia del perdón y la misericordia que Tú eres. Te cantamos: Perdón, Señor perdón.
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